Mi entrevista en la VANGUARDIA. La prohibición de las redes sociales a menores de 16 años, según la psicología: Como ocurrió con el tabaco acabarán viéndose como algo dañiniño
Comparto por estos lares con mucha ilusión mi primera entrevista en el prestigioso diario nacional LA VANGUARDIA. Muchas gracias Pau Allué por tomarte tiempo en la búsqueda de mi perfil, contrastar la veracidad, y la elaboración de la entrevista.
La prohibición de las redes sociales a menores de 16 años, según la psicología: “Como ocurrió con el tabaco, acabarán viéndose como algo dañino”
LÍMITES
Tres psicólogos analizan la prohibición de redes sociales a menores de 16 años anunciada por el Gobierno
Sánchez anuncia que España prohibirá el uso de las redes sociales a los menores de 16 años
La prohibición de las redes sociales a menores de 16 años, según la psicología: “Como ocurrió con el tabaco, acabarán viéndose como algo dañino”iStockphotos
Pau Allué
03/02/2026 19:23
España se prepara para poner freno al que Pedro Sánchez ha definido como el “salvaje oeste digital”. Desde la Cumbre Mundial de Gobiernos celebrada en Dubái, el presidente del Gobierno anunció un paquete de medidas legislativas para recuperar “el control” de un entorno digital que, a su juicio, se ha convertido en un espacio sin ley, donde se toleran delitos y el odio circula con impunidad. Entre ellas, una de las más contundentes: prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, obligando a las plataformas a implantar sistemas efectivos de verificación de edad.
La medida, incluida en el proyecto de ley orgánica para la protección de los menores en los entornos digitales (ya en tramitación en el Congreso), eleva hasta los 16 años la edad para prestar consentimiento en el tratamiento de datos personales y pone el foco, también, en la persecución del discurso de odio y la responsabilidad penal de los directivos de las plataformas. “Las redes sociales se han convertido en un Estado fallido”, advirtió Sánchez. Pero, más allá del anuncio político, la pregunta es también otra: ¿realmente protege esta prohibición a niños y adolescentes? ¿llega a tiempo? ¿y es suficiente?
Para responderlas, desde La Vanguardia hemos hablado con tres psicólogos expertos en adicciones tecnológicas y salud mental, que coinciden en algo esencial: la medida puede ser un paso importante, pero el problema es mucho más profundo.
Un contexto que preocupa
El debate no surge de la nada. En los últimos años, los profesionales de la salud mental alertan de un aumento de la ansiedad, la depresión, la baja autoestima y los problemas de regulación emocional en menores, en paralelo a un uso cada vez más precoz e intensivo del móvil y las redes sociales. Niños con smartphone antes de los 10 años y adolescentes que pasan horas expuestos a contenidos para los que no están preparados.
Otros países ya han abierto este debate (Australia, Francia o algunos estados de EE. UU.) con medidas similares o restricciones parciales. Pero la experiencia internacional también demuestra que regular no es sencillo y que prohibir, por sí solo, no resuelve el fondo del problema.
Tres miradas, un mismo diagnóstico
“La medida llega tarde, pero es más que bienvenida”
Montse Freixanet, divulgadora y experta universitaria en intervenciones psicológicas en adicciones tecnológicas, lleva más de una década alertando del impacto de las pantallas en la conducta humana. Para ella, la medida “llega tarde, pero es más que bienvenida”. “Algunas familias llevamos años navegando contracorriente para defender los derechos de la infancia y proteger la salud mental de los menores frente al mal uso de la tecnología”, explica en una entrevista para La Vanguardia.
“La medida llega tarde, pero es más que bienvenida”
Freixanet pone el foco en un elemento clave: los límites. Y señala una paradoja incómoda. “La palabra ‘prohibir’ genera rechazo en cualquier cerebro adolescente, pero hoy a quienes más incomoda es a los padres. Hemos pasado de una educación autoritaria a una permisiva, donde parece que todo vale. Y poner límites cansa… pero es necesario”.
Clínica y experiencia terapéutica
“El bullying y el odio en redes son terribles”
Con más de 35 años de trayectoria, Lourdes Castellví Barberà, psicóloga clínica especializada en Terapia Racional Emotiva Conductual, habla desde la consulta. Desde los adolescentes que se comparan sin descanso hasta los casos más duros de bullying digital. “Las redes hay que mirarlas como si fueran una película. No son reales. El problema es que los niños y adolescentes se lo creen todo”.
“El bullying y el odio en redes son terribles”
Castellví advierte de que la exposición constante a vidas perfectas, filtros, viajes y cuerpos ideales impacta directamente en la autoestima, pero subraya que lo más dañino es otra cosa: “El bullying y el odio en redes son terribles. Antes, el acoso acababa al salir de la escuela. Ahora te sigue a casa, al móvil, a la cama. He visto niños tener que cambiar de colegio por esto. Están completamente desamparados”.
Adolescencia y evidencia científica
“Es muy difícil controlar al cien por cien el acceso a redes, pero el mensaje es importante: esto es un tema serio”
Para Alejandro Escudero Gómez, psicólogo especializado en terapia cognitivo-conductual, la medida es positiva por el mensaje que transmite, aunque advierte de sus límites prácticos. “Es muy difícil controlar al cien por cien el acceso a redes. En países donde ya se ha prohibido, muchos menores siguen accediendo con VPN o esquivando controles. Pero el mensaje es importante: esto es un tema serio”.
“Es muy difícil controlar al cien por cien el acceso a redes, pero el mensaje es importante: esto es un tema serio”
Desde su experiencia clínica, Escudero es claro: el uso problemático ya no es excepcional. “Hoy en día, casi todos los adolescentes hacen un uso desmedido de las redes, que no encaja con su momento vital. Y el riesgo es mayor cuando hay entornos familiares difíciles o falta de acompañamiento adulto”.
Más allá del tiempo: el problema del odio
“Se sienten desprotegidos. La normalización de la violencia digital es muy peligrosa”
Pero los expertos coinciden en que el debate no puede reducirse solo a cuántas horas pasan los menores frente a una pantalla. La clave también está en a qué se exponen. “En redes parece que todo vale”, resume Freixanet. “La pantalla desinhibe. El que es violento, maleducado o poco empático lo tiene muy fácil”.
Escudero lo ve cada vez más en adolescentes expuestos a burlas, ataques anónimos o discursos de odio amplificados por algoritmos: “Se sienten desprotegidos. La normalización de la violencia digital es muy peligrosa. Nos estamos acostumbrando a cosas que no deberían ser normales”.
Castellví añade una imagen contundente: “Las redes crean un caldo de cultivo negativo. Uno dice algo, otro se suma, otro lo interpreta mal… y aquello crece. Para un adolescente que se está formando, eso hace muchísimo daño”.
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